El día lunes se llevó a cabo una nueva edición de la llamada «Fiesta de la minireina» en Güemes, un evento que lleva 34 años de vigencia. En el mismo participan niñas de 5 a 8 años, quienes simulan una elección de la reina, donde finalmente una es coronada por un jurado, y las otras niñas quedan a la espera del próximo año poder ganar. Dicha fiesta fue criticada por los estereotipos de género y el daño psicológico que provoca en las nenas someterse a un concurso de este tipo.
Modo Juana, dialogó con la organizadora, Claudia López, quién comentó que la fiesta de la mini reina se realiza hace 34 años, y que la misma representa un patrimonio barrial. Contó que la fundadora del evento fue su madre, quien hoy tiene 91 años, y que son los mismos padres quienes preguntan cada año por su realización. Con respecto a las críticas, respondió «no hemos tenido críticas, solo constructivas. Le damos a las niñas un poco de alegría, demuestran su belleza. Ninguna se va triste, porque las madres se encargan de decirle que es un juego y no una competencia».
Al consultarle sobre que opina de los cuestionamientos por los estereotipos de género y la hipersexualización en las niñas que puede implicar una elección de la reina a tan corta edad, López se limitó a decir que «es una oportunidad que se da a las niñas para que muestren su belleza, es un juego más, un juego sano, no tiene maldad». Agregó que el reglamento no les permite maquillarse, ni que «sean superior a su edad». Sobre si evalúan cambios en la modalidad de elección, dijo que no, «sigue siendo todo igual, el reglamento es el mismo», y comentó que además las niñas ingresan en una carroza, lo que parece imitar el estilo de la Fiesta de la Reina de los Estudiantes de Jujuy.
Por otro lado, dialogamos sobre el tema con la coordinadora del Instituto de Género de Salta, la abogada Gloria Cruz, quien remarcó que claro está que ningún padre hace participar a sus hijas con mala intención, pero que «existe un perjuicio real que reproduce estereotipos de belleza». Señaló que «éstas prácticas son naturalizadas muchas veces, pero no por eso son válidas. Es objetivizar a las niñas». Cruz indicó que «con los problemas de sexting, ciberdelitos, pornografía infantil que hay en perjuicio de las infancias, estos hechos pueden ser una puerta de entrada a las prácticas nefastas».
Aseguró que se refuerzan los estereotipos a temprana edad y que se produce una hipersexualización de las niñas. «Que éste tipo de concursos se siga sosteniendo es nefasto». Por último, la especialista en género vislumbró un futuro esperanzador y resaltó que éstas prácticas están siendo cada vez más cuestionadas. «Espero que se vayan modificando, con los cuestionamientos», concluyó.
Por último, dialogamos con Tania Kiriaco, ex directora del Observatorio de Violencia contra la Mujer. Sobre la fiesta de las minireinas, señaló que «estos tipos de certámenes deben conducir a reflexionar sobre los estereotipos que se imponen en la primera infancia y la violencia que genera, y cuestionar las construcciones culturales, sociales, costumbres que por ser reiteradas en el tiempo, no son válidas, ni inofensivas». La actual co- coordinadora del Instituto de Género, indicó que estos concursos deben ser una alerta para trabajar y promover más reflexión, debates y acciones sobre la sociedad que queremos. Y agregó «la violencia hacia las mujeres tambien consiste en calificar, clasificar y cosificar desde temprana edad, exponiendolas, donde son sometidas a canones de bellezas hegemónicos, vulnerando así los derechos de las mismas».