El Norte salteño atraviesa un colapso en la salud pública, que no es de ahora, si no que se viene arrastrando hace largos meses. En las últimas horas se multiplicaron las denuncias en el Hospital Juan Domingo Perón de Tartagal, por la falta de atención médica. Los pacientes esperan por horas y finalmente son derivados para el día siguiente sin recibir respuestas. Madres reclaman que asisten con sus niños y que solo les dan un calmante, pese a que la situación requiere de mayor asistencia. La misma crisis se ve en el Hospital San Vicente de Paul, en Orán, donde la falta de recursos materiales y humanos complejiza el colapso sanitario.
El Hospital de Tartagal es denunciado hace meses por no realizar cirugías, profesionales señalaron semanas atrás que no contaban con un cirujano permanente porque no querían pagar un sueldo. Además, cabe señalar que el Hospital Juan Domingo Perón es el centro de cabecera de la zona, por lo que muchos pacientes de Santa Victoria Este, Aguaray, Salvador Mazza y Mosconi llegan a las puertas por derivación, para distintas intervenciones ya que los hospitales en esas zonas son de mucha menor complejidad. Sin embargo, los recursos humanos y materiales no alcanzan ni siquiera para atender a los ciudadanos de Tartagal. Un dato no menor es que en el nosocomio se designó recientemente una nueva gerente, Lorena Torres, tras seis meses de la renuncia del anterior titular.
En Orán, la situación no es más alentadora. A la falta de recursos, se suma la crisis en salud mental. Pese a que el 30 de agosto el Ministerio de Salud de Salta presentó un plan de Salud Mental para Orán, tras un amparo presentado por la jueza de Familia 2 de Orán, Ana María Carriquiry, el hospital continúa actualmente sin un psiquiatra. El argumento es que la falta de profesionales de este tipo se da en todo el país.