Una docente detectó que una alumna de nueve años era abusada por su padrastro. La niña llegó a la escuela con dolores en sus partes íntimas y le contó a su maestra la violencia y abusos que sufría por la pareja de su mamá, a quien le había contado lo que ocurría pero no le creyó. Tras la investigación, el fiscal Penal 1 de Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual, Federido Obeid, requirió juicio contra el acusado por abuso sexual simple agravado por la guarda y aprovechando la situación de convivencia.
Siguiendo el protocolo escolar en la detección de casos de abuso sexual, la docente denunció el hecho y las autoridades del colegio citaron a la madre de la niña, quien reconoció que su pareja le había realizado tocamientos a su hija y que por ello se había ido de su casa durante tres semanas, y habría regresado con el compromiso de no acercarse a la nena.
Finalmente, en la entrevista en Circuito Cerrado de Televisión realizada por profesionales, la niña corroboró lo denunciado por la docente y directora del establecimiento educativo. Distintos testimonios recabados por la Fiscalía también dieron cuenta del abuso sufrido por la víctima, así como los informes psicológicos y sociales.
Este caso da cuenta de la importancia de escuchar a los niños, de creer en su palabra y de recordar que las historias de abusos no se inventan. Asimismo, evidencia como muchas niñas y niños no están seguros en su propia casa y la escuela termina siendo un resguardo para ellos. Allí reside la importancia de que se dicten las clases de Educación Sexual Integral, como también de que los docentes y autoridades apliquen el protocolo en casos de abuso en todas las escuelas.