La nueva Ley de VIH se sancionó ayer en el Senado de la Nación con sesenta votos y uno en contra. La misma llega después de décadas de lucha para modificar el enfoque biomédico de la vieja Ley Nacional de SIDA, por uno con perspectiva de derechos que aseguren el acceso a la salud integral sin estigmatizaciones.
La Ley de VIH, Hepatitis Virales, Tuberculosis e Infecciones de Transmisión Sexual, postula establecer la prohibición definitiva de la prueba del VIH y otras ITS como parte de los exámenes preocupacionales, como también, la posibilidad de jubilarse anticipadamente a aquellas personas de 50 años que viven hace 10 años con el virus y tienen al menos 20 años de aportes. Así también, establece el acceso a una pensión no contributiva en casos de vulnerabilidad social.
La situación actual del VIH en Argentina es que más de 140 mil personas conviven con el virus, el 17 por ciento desconoce su diagnóstico y más del 30 por ciento conoció su diagnóstico en un período tardío de la enfermedad. En tanto, en Salta el Ministro de Salud informó recientemente que por mes se detectan 50 casos y que se necesitan respuestas de políticas sociales de mayor impacto. En ese contexto, en buena hora llega la nueva Ley.