El martes pasado, una nena de diez años dio aviso al Sistema de Emergencia, que su mamá quería asesinar a su papá mientras éste dormía. La policía llegó a la casa de zona sur y encontró a la niña afuera con un tupper con cuchillos, los cuales escondía de su madre. Los efectivos intervinieron y el padre confirmó que la mujer sufre trastorno de la personalidad y principio de esquizofrenia. Finalmente, la madre de la pequeña fue trasladada al Hospital Miguel Ragone para recibir atención.
Este hecho es uno más de los tantos que ocurren pero no cobran visibilización. Una niña de tan solo diez años viviendo una situación traumática y teniendo que cumplir el rol de cuidado de sus propios padres. Lejos de ser un caso aislado, está situación da cuenta de lo importante que es la salud mental, la cual en el último tiempo en Salta deja mucho que desear, por las condiciones precarias en qué se encuentran los hospitales de salud mental y por el casi inexistente presupuesto destinado a la misma. Días atrás se pidió a la provincia que cumpla con la ley que demanda destinar el 10% a salud mental, ya que actualmente solo se destina un 0,04%.
Asimismo, evidencia la necesidad de trabajar en políticas públicas y programas de asistencia para el resguardo de las niñeces que conviven con personas con este tipo de enfermedades.