La madre de una adolescente de 13 años denunció que su ex pareja y padre de la víctima, abusaba sexualmente de ella desde que tenía diez años. El fiscal penal Pablo Rivero en representación al Ministerio Público Fiscal solicitó en el juicio la pena 16 años de prisión, pero finalmente la jueza Carolina Sanguedolce de la Sala 3 del Tribunal de Juicio condenó a 12 años de prisión efectiva al hombre por los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y guarda (continuado) en concurso real, con abuso sexual simple agravado por el vínculo, guarda y convivencia preexistente.
La niña relató que iba a visitar a su padre, este le daba de beber un vaso de agua y ella se quedaba dormida, por lo que se cree que le suministraba algún tipo de somnífero. Cuando la víctima despertaba, se encontraba siendo abusada por el hombre. Además, relató que también sufrió tocamientos. Esto sucedió durante tres años, hasta que la adolescente pudo contarle a su madre.
El fiscal Pablo Rivero durante el juicio expuso distintas pruebas que permitieron demostrar la responsabilidad del hombre en los abusos a su hija. Tras la condena, el Tribunal ordenó que al sentenciado se le extraigan muestras de ADN para su posterior incorporación en el Banco de Datos Genéticos.