Hoy, 17 de junio, en un nuevo aniversario de su fallecimiento, la figura de Güemes es recordada en cada acto y homenaje en la provincia. En Argentina, se estableció esta fecha en 1999 como el Día de la Libertad Latinoamericana, en honor al General.
Sin embargo, recién a partir del año 2016, con la modificación del decreto 1.584/2010 se incorporó el 17 de junio como feriado no laborable en todo el país. Pese a que existe un gran desconocimiento de la lucha de Güemes por fuera de Salta, en el último tiempo su figura fue tomando mayor resonancia a nivel nacional. Aquí un repaso de su historia y la lucha por la cual hoy es recordado.
HISTORIA
Martín Miguel de Güemes nació el 5 de febrero de 1785 en la Ciudad de Salta, su padre era español y su madre criolla. Tuvo siete hermanos y creció en el seno de una familia de buen pasar, pudo acceder a muy buena educación y tenía maestros particulares.
A los catorce años de edad, en 1799, comenzó su carrera militar enrolándose en la 6ta Compañía del Tercer Batallón del Regimiento Fijo con asiento en Salta.
Más tarde, en 1805 cuando se produce la primera invasión inglesa, el regimiento en el que Güemes servía como cadete fue convocado para auxiliar a Buenos Aires. Allí, llegó a ser ayudante de Santiago de Liniers, quien en 1807 lo nombró teniente de su escolta de granaderos.
Martín Miguel de Güemes, defendió la Revolución desde sus inicios militantes. En los primeros años se desempeñó en el Alto Perú como interceptor de comunicaciones enemigas, pero por diferencias con Juan José Castelli regresó a Salta.
En 1811, protegió la retirada de Juan Martín de Pueyrredón, luego de la derrota de Huaqui. Pasó un periodo de tiempo en Buenos Aires y Montevideo en el cual participó del sitio a la ciudad oriental y es ascendido a teniente coronel.
En 1813 vuelve a Salta y empieza la acción de milicias gauchas en el marco de su plan defensivo de guerra de guerrillas, hecho que lo hará pasar a la historia.
En 1814, junto a su ejército campesino, Güemes detiene el avance del general realista Ramírez de Orozco, quien había ocupado Jujuy y lo obliga a retroceder al Alto Perú.
Al ser hijo de una familia acaudalada, el Gral. Güemes fue aceptado en un principio por la elite local como jefe y en 1815 fue nombrado Gobernador de Salta.
Creó el Regimiento “Los Infernales”, reconocido por su uniforme rojo con el cual hasta el día de hoy se asocia su imagen. Eran admirados incluso por los enemigos por su destreza como jinetes, velocidad y su capacidad para emboscar y atacar.
Los infernales de Güemes rindieron su mejor servicio a la Patria cuando en 1815 fueron derrotados los últimos intentos del Ejército del Norte de vencer a los realistas y como la situación internacional era muy desfavorable, Fernando VII había vuelto al trono y la derrota napoleónica le permitía concentrarse en recuperar sus dominios ultramarinos. Allí, la guerra de guerrillas salteña luchó e impidió el avance realista, dio tiempo a las Provincias Unidas para llegar a declarar la Independencia y a José de San Martín para preparar y realizar la Campaña de los Andes.
Entre los años 1812 y 1821, la frontera norte sufrió nueve invasiones realistas. Las seis últimas fueron rechazadas por las milicias de Güemes. En 1816, cuando se produjo la muy temida invasión realista, las tropas españolas no pudieron avanzar más allá de Jujuy.
El plan de Juan José de San Martín era que, una vez que él iniciara el avance por mar hacia Lima, Martín Miguel de Güemes lanzará finalmente una ofensiva sobre el Alto Perú. En el planeamiento de esa expedición, el héroe gaucho entregó sus últimos meses de vida.
En 1821, enfrentado por el Gobernador de Tucumán, el General sufre una rebelión interna en Salta en reacción por la presión impositiva a que la había sometido para financiar la guerra y a la cual el Cabildo depone.
El Gral. Güemes toma el poder nuevamente en mayo pero los españoles sitian Salta y el héroe patrio es herido cuando atraviesa ese cerco. Muere el 17 de junio de 1821, como consecuencia de esas heridas, en Cañada de la Horqueta, acompañado y cuidado por sus gauchos.
GÜEMES Y LA LUCHA DE CLASES
Las motivaciones de Güemes eran plenamente ideológicas. Si bien, había nacido en el seno de una familia de una clase feudal, él nunca se sintió parte ni respondió a sus modelos de accionar, al contrario, dedicó su vida al servicio por los más humildes y despojados, en favor de la justicia social.
En respuesta a los «decentes» de Salta, Güemes proclama el 23 de febrero de 1815: «Neutrales y egoístas: vosotros sois mucho más criminales que los enemigos declarados, como verdugos dispuestos a servir al vencedor de esta lid. Sois unos fiscales encapados y unos zorros pérfidos en quienes se ve extinguida la caridad, la religión, el honor y la luz de la justicia”.
Así, el General Güemes, pese a la condena que significó la traición de clase, proclamó justicia social y sustituyó el concepto de propiedad privada por el de propiedad revolucionaria y se abocó a incautar fondos, animales, hombres para sostener a las fuerzas combatientes que peleaban contra fuerzas enemigas.
Güemes logró ser admirado y honrado por el pueblo, pero odiado y despreciado por la oligarquía salteña, quienes con su muerte no dudaron en exponer su alegría por la eliminación del prócer. Sin embargo, su imagen, legado y victorias siguen resonando en cada rincón.