Días atrás, la jueza Mónica Faber condenó a prisión perpetua al femicida de Lorena Vique, la mujer asesinada en inmediaciones del Río Vaqueros, el 8 de julio del año pasado. La noche del crimen, la Policía llegó al lugar alertada por gritos de auxilio, y encontró a Julio Cesar Calisaya junto a la víctima, amenazando con quitarse la vida. La mujer fue trasladada al hospital pero falleció en el camino. Lorena tenía tres hijos, uno de ellos mayor de edad , otro de 17 y una niña de 10 años al momento de los hechos. Lo llamativo y admirable del fallo, es que la jueza Faber decidió adjuntar a la sentencia, una carta que les escribió a los hijos de la víctima.
En la nota, la jueza les explica la tarea que tuvo que realizar y les señala lo querida que fue su madre, por lo que conoció en los testimonios. Les indica que espera que puedan seguir adelante y que «pueden pedir ayuda siempre que lo necesiten». Además, señala que «si alguna vez sienten la necesidad de perdonar, puedan hacerlo». Por último escribe «se los cuento y se los escribo porque, como Albus Dumbledore le dijo a Harry Potter, “en mí no tan humilde opinión, las palabras son nuestra más inagotable fuente de magia, capaces de infringir daño y de remediarlo”.
La importancia de nombrar a los niños y adolescentes que son también víctimas de los femicidios es fundamental. Hacerlo y dirigirse a ellos es darles identidad y dejar de invisibilizarlos. A su vez, mostrar y contar un juicio con palabras sencillas y un diálogo para niños es trabajar con perspectiva de derechos y accesibilidad a la justicia para todos. Cabe recordar que en Salta por los diez femicidios cometidos este año, 21 niños y niñas perdieron a su madre.